Mirar hacia abajo o hacia el frente


2019-05-22 / Marcos Fco. Lopez Robles

Determinantes como la violencia desmesurada, la falta de infraestructura que sea suficiente en diversos sectores, y la poca atención que se le está dando a la preservación y recuperación del medio ambiente también pueden provocar un desbalance en las estimaciones de los objetivos que tiene el presidente Andrés Manuel.


Colaboración Especial para El Sol de Caborca

Por: Jorge Elías García Arreola

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

Licenciatura en Relaciones Internacionales.

En múltiples ocasiones se ha expuesto lo que el presidente y su equipo tienen planeado para el país, ya sea en sus controversiales ‘mañaneras’ o en discursos en otros estados. No obstante, considero que ninguna de las partes, ni la administración en turno ni los ciudadanos hemos cuestionado dónde está colocada la vara: hacia arriba, en una mejora inmediata, o hacia el frente, en una mejora que traerá beneficios a largo plazo.

Así es. Como país ¿qué será necesario atender primero? ¿Los índices relacionados a la productividad y economía de la población, o por otra parte, aquellos que mejoren nuestra calidad de vida y consecuentemente mejoren los anteriores? En otras palabras, todos debemos cuestionarnos si debería de ser prioritario pensar en el crecimiento económico ignorando todo aquello que rezaga la productividad y no recibiría beneficio alguno de los planes actuales.

Determinantes como la violencia desmesurada, la falta de infraestructura que sea suficiente en diversos sectores, y la poca atención que se le está dando a la preservación y recuperación del medio ambiente también pueden provocar un desbalance en las estimaciones de los objetivos que tiene el presidente Andrés Manuel.

Esto también contrasta en el ámbito internacional. En septiembre del 2015 se adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con vigencia hasta el año 2030, y México forma parte del compromiso moral para cumplir los objetivos de esta agenda. A pesar de esto, más veces en el discurso que en la práctica afortunadamente, nuestro presidente no parece haber incluido estos dentro de sus planes. Los proyectos de desarrollo e infraestructura actuales no han previsto objetivos como “el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna” o “promover la industrialización inclusiva y sostenible” y “proteger, reestablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres” (Sistema de Información de los ODS, México), así como los demás objetivos que tienen como terreno común los derechos humanos y la preservación del ambiente.

Al haber planteado todo esto reitero la pregunta que hice al inicio. Y cabe aclarar que esto no solo es responsabilidad del gobierno de la nación; todos los estados tienen que buscar acomodar estos objetivos en su agenda, o cuando menos actuar bajo el criterio mínimo de garantizar los derechos humanos a los ciudadanos. Asimismo, nosotros como ciudadanos debemos de ejercer nuestro derecho a exigir que estos compromisos se cumplan fuera de discursos o papeles.

Una vez que hagamos esto no habrá necesidad de colocar la vara tan alta y, seguramente, tampoco hacia arriba. Sin embargo, colocarla hacia el frente sin duda va a representar un esfuerzo mayor que implicará el trabajo colectivo para su logro.  

 

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