Redes de cambio


2019-07-22 / Marcos Fco. Lopez Robles

El nivel de censura que hay en los medios de comunicación mexicanos es alarmante. La Clasificación de la Libertad de Prensa 2019 posiciona a México en el lugar 144 de 180 países que conforman el ranking. Por si no fuera poco, de los 10 periodistas asesinados en el mundo en lo que va de 2019, 3 son mexicanos, desde el año 2000 el 99% de los casos han quedado en la impunidad y México es el tercer país más peligroso en el mundo para los periodistas 

Colaboración Especial para El Sol de Caborca

Ana Sofía Baltazar.

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Guadalajara. Licenciatura en Relaciones Internacionales.

Hoy en día en México el ser un periodista que investiga los hechos y busca la verdad ya es un trabajo de alto riesgo. Que entristecedor es ver con una frecuencia alarmante a voces ser silenciadas, la cifra de periodistas asesinados en aumento y más aún el escuchar entre pláticas comentarios como: “pero van menos que en años pasados”, pues esta no debería ser la realidad, debe dejar de sumarse un número más a esa cifra, pues uno solo representa una cantidad inimaginable de ideas, posturas, pensamientos y opiniones que jamás podremos escuchar. Silenciar a un periodista es negarles a todos los mexicanos el derecho a informarse, expresarse y conocer la verdad.

El nivel de censura que hay en los medios de comunicación mexicanos es alarmante. La Clasificación de la Libertad de Prensa 2019 posiciona a México en el lugar 144 de 180 países que conforman el ranking. Por si no fuera poco, de los 10 periodistas asesinados en el mundo en lo que va de 2019, 3 son mexicanos, desde el año 2000 el 99% de los casos han quedado en la impunidad y México es el tercer país más peligroso en el mundo para los periodistas y el número uno en los países que no se encuentran en guerra.

Con todos estos ataques a la libertad de prensa, ¿qué mensaje está recibiendo la población? Por un lado, uno violento que se transmite a través de aquellos que fueron silenciados. Ese mensaje busca amenazar la libertad de las personas e intimidarlas para hacerlas cómplices de un silencio que oculta hechos y maquilla la realidad a favor de unos cuantos. Mientras que por el otro lado se da un mensaje de resistencia, uno que, aun conociendo las posibles consecuencias, no teme en alzar la voz a favor de la libertad y de informar a la gente nada menos que la verdad. Así como existen periodistas que se ven obligados a dejar su profesión, también hay muchos otros que se aferran a ella para pelear por ser escuchados.

Actualmente, muchos periodistas que se ven censurados en los grandes medios y cadenas de comunicación pueden recurrir a las redes sociales para hacerse escuchar. Es cierto que estas plataformas son un arma de doble filo, pues, así como son una gran herramienta para informarse, también lo son para desinformarse y toparse con una enorme cantidad de las llamadas “fake news”. Sin embargo, los pros tienen más peso que los contras. En estos medios los periodistas han encontrado una nueva voz y un nuevo espacio donde llegar a una gran audiencia que décadas atrás era cautiva de la radio, la televisión y el periódico. Ahora, cuando se comete una injusticia, se presencia un delito, o incluso cuando se asesina a un periodista más, es solo cuestión de segundos para que la noticia salga a la luz y comience a circular entre los usuarios, no solo de la comunidad o el país, sino del mundo. Esto, además de informar, incentiva a los demás a compartir y los invita a ser cómplices de la construcción de espacios verdaderamente informativos.  

Mientras siguen existiendo grupos que buscan silenciar, también existen los que no piensan ser silenciados. Mientras buscan cerrar un espacio para comunicar la verdad, se siguen abriendo nuevos, donde cada día se suman más y más personas que también están cansadas de no poder expresarse y de recibir las verdades a medias. Aunque el camino para recuperar la libertad de prensa sigue siendo peligroso, cada vez hay más que están dispuestos a caminar por el, pues ya se tuvo suficiente.

 

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