Despertad.


2020-11-28 / Marcos Fco. Lopez Robles

Despertad, borrachos, y llorad; aullad todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca. Cuánto gimieron las bestias. !Cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! también fueron asolados los rebaños de las ovejas. Las bestias del campo bramarán también a ti; porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderías del desierto. Joel 1:5, 18, 20.  


Pastor: Baltazar López García

Despertad, borrachos, y llorad; aullad todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca. Cuánto gimieron las bestias. !Cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! también fueron asolados los rebaños de las ovejas. Las bestias del campo bramarán también a ti; porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderías del desierto. Joel 1:5, 18, 20.  

Cuando una persona duerme y sueña, suele creer que está despierta, aunque realmente esté viviendo en el mundo de fantasías que ha creado su mente. Cuando ocurre algo a su alrededor puede que lo incorpore en su fantasía, pero seguirá durmiendo. De la misma forma, cuando el pueblo de Dios está cegado por ideas equivocadas acerca de quién es Dios y de lo que puede o no hacer, tampoco es capaz de reaccionar adecuadamente ante lo que realmente está haciendo.

1.- Hay una cierta ironía que recorre todo este texto, el profeta pide una y otra vez a distintos miembros de la sociedad que abran sus ojos y que lamenten, lloren, giman. Incluso pide a los sacerdotes que pasen noches vestidos de luto (1:13), que reúnan a la asamblea y clamen todos a Dios. Por contra, la tierra ya está lamentando y enlutada, como dice literalmente el texto (1:10). La tierra misma está consiguiendo hacer lo que el pueblo de Dios no consigue. Los animales están desolados (1:18) y buscan con ansias a Dios (1:20). Aunque el pueblo de Dios duerme, su creación está bien despierta. 

2.- En el primer capítulo de Joel, el profeta observa la destrucción que hay a su alrededor y se toma su tiempo para describirla, este tiempo de reflexión es muy útil; nos da la oportunidad de observar lo que ocurre, pensar sobre ello y cambiar nuestra forma de pensar y ser. Sin embargo, si no se utiliza bien, si no se usa para despertar, cuando Dios aparezca será ya demasiado tarde, los que seguimos dormidos no vemos, no reflexionamos y no cambiamos.

3.- Este capítulo acaba con el profeta mismo uniéndose al lamento. Y en esta última parte Joel describe la destrucción utilizando la palabra ‘fuego’ (1:19): “A ti clamo, Señor, porque el fuego ha devorado los pastizales de la estepa; las llamas han consumido todos los árboles silvestres” (NVI).

4.- Hay algo que está claro tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento es que Dios, además de ser amor, también está en el trono. Sus caminos no son los nuestros y nadie más que él pone las reglas. En Colosenses Cristo es la cabeza sobre todo poder y autoridad. En los evangelios la gente se sorprende de que naturaleza, enfermedades y demonios se sometan a la autoridad de Jesús. En Romanos las autoridades que existen han sido establecidas por Dios. La bestia en Apocalipsis tiene sólo la autoridad que se le ha dado, así como en Job, Satanás puede hacer sólo el daño que Dios le permite. El mensaje de Joel nos confronta y nos pide que despertemos y que nos preparemos.

Referencias: Biblia Reina Valera 1960, Google imágenes, Devocional, Despertad.

 

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