Minutos Eternos


2020-02-19 / Marcos Fco. Lopez Robles

Las estadísticas marcan que el tiempo de respuesta registrado es de 14 a 20 minutos, ¿por qué se excede? Cierta parte de esa responsabilidad corresponde a nosotros los automovilistas, al no estar preparados para responder adecuadamente a este tipo de situaciones.


Fuente: Por Diana C. Baro Gutiérrez

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, especializada en Producción de Medios.

Actual Coordinadora Local de Comunicación Social en Cruz Roja Mexicana, Delegación Hermosillo.

¿Cuántas veces hemos necesitado un servicio de emergencia y los minutos en los que llega, en nuestra desesperación, se vuelven eternos?

En la actualidad la sociedad hermosillense carece de una adecuada educación vial, esto lo podemos observar al salir a las calles entre seis y siete de la mañana, a las dos de la tarde o a las siete de la noche, que son las horas de entrada a la escuela, la hora de la comida y la salida del trabajo por la tarde, a este tráfico le sumamos el estrés laboral, los baches y la falta de educación vial. El trayecto de unos kilómetros se convierte en un largo infierno que parece interminable… Si a esta escena le sumamos la sirena de una unidad de emergencia insistente por abrirse camino para acudir a una emergencia, ¿cuál cree que sea la conclusión del solicitante?

Las estadísticas marcan que el tiempo de respuesta registrado es de 14 a 20 minutos, ¿por qué se excede? Cierta parte de esa responsabilidad corresponde a nosotros los automovilistas, al no estar preparados para responder adecuadamente a este tipo de situaciones.

Los operadores de vehículos de emergencia se encuentran con que el automovilista o peatón no les sede el paso cuando es sumamente necesario, es decir, cuando circulan con códigos de emergencia e incluso si les hacen el cambio de sirenas para llamar su atención. Platicando con diferentes operadores descubrí que son tres diferentes casos los más comunes: “nos ignoran y no se mueven, se mueven de mala gana o se mueven y causan otro accidente”.

Poco conocemos sobre el Reglamento General de Circulación del Estado de Sonora, pero en la Sección XII de Vehículos de Emergencia, específicamente en el Artículo 176 podemos encontrar el actuar correcto al ver o escuchar un vehículo de emergencia:

“Al acercarse un vehículo de emergencia que lleve señales luminosas y audibles especiales, los conductores de otros vehículos cederán el paso al de emergencia, pasando a ocupar una posición paralela y lo más cercano posible al extremo del carril derecho o a la acera, fuera de la intersección, y se detendrá manteniéndose inmóvil hasta que haya pasado el vehículo de emergencia. Tienen preferencia de paso, por el orden en que se mencionan, los vehículos destinados a los siguientes servicios y funciones: bomberos, ambulancias, seguridad pública, policía preventiva y tránsito.”

En Hermosillo podemos encontrar todo tipo de actitudes y reacciones, pero por mi parte realmente deseo que con lo descrito nuestra perspectiva se haya modificado aunque sea un poco en el tema de ceder el paso a los vehículos de emergencia y que quede en nuestra conciencia moral y social el reconocer que cuando llevan luces y sirenas encendidas es porque realmente alguien ocupa de ellos y debemos ceder el paso con seguridad.

Sólo quienes hemos padecido emergencias reales, podremos comprender la frustración que causan todos los factores que pueden retrasar la agilidad de un servicio.

Aprender a identificar urgencias y emergencias también es una cultura en la que hay que trabajar, pero ese tema podremos tocarlo en otro momento…

Fuente: Licenciada en Ciencias de la Comunicación, especializada en Producción de Medios. Actual Coordinadora Local de Comunicación Social en Cruz Roja Mexicana, Delegación Hermosillo.

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