El Santo, la estrella del ring que domó elefantes


2017-10-20 / Redacción

El 23 de septiembre de 1917 nació Rodolfo Guzmán Huerta, quien diera vida al "Enmascarado de Plata" y que cumpliría 100 años hoy, motivo por el cual el continuador de la leyenda platicó sobre la vida de su padre.


Además de luchador y actor, El Santo desempeñó distintas actividades con disciplina, en todas con total entrega e incluso llegó a domar elefantes, de lo más raro que hizo en su vida, aseguró el Hijo del Santo.

El 23 de septiembre de 1917 nació Rodolfo Guzmán Huerta, quien diera vida al "Enmascarado de Plata" y que cumpliría 100 años hoy, motivo por el cual el continuador de la leyenda platicó sobre la vida de su padre.

Por la popularidad que tenía el legendario personaje y ser un imán para los niños, el gladiador acudía a un circo para domar elefantes, situación que recuerda su hijo, aunque nunca le tocó verlo.

"En algún tiempo fue domador de elefantes en el Circo Atayde, él decía 'es una locura, cómo voy a domar', pero le decían: 'necesitamos tenerte aquí porque vas a jalar muchos niños', él se ponía a practicar y les pedía que le enseñaran cómo hacer las cosas".

Para el Hijo del Santo fue normal que su padre hiciera cine, televisión, tuviera su historieta o practicara béisbol, incluso le tocó verlo torear, pero la actividad con los elefantes no.

"Lo vi torear, pero no domar elefantes, no me tocó esa época, no había nacido quizá o estaba muy pequeño, me impresiona, pues hay que tener valor, son animales, si se alocan te pueden matar. Creo que es lo más raro que pudo haber hecho, domar elefantes".

La disciplina que tenía Rodolfo Guzmán fue vital para desempeñar cualquier actividad, asevera su vástago, "eso puede ser parte del éxito, hacer las cosas lo mejor posible y ser disciplinado, siempre se entregó al 100 a todo lo que hizo y la lucha libre era su pasión".

Rememora con agrado las ocasiones que lo vio con muleta y capote para practicar con la carretilla y dar los pases del toreo, cuando él era el cátcher de su padre, a quien le gustaba ser pitcher cuando jugaba béisbol, o cuando El Santo hacía la voz de dos personajes cuando estudiaba sus diálogos para las películas.

Fue cerca de los 10 años cuando el Hijo del Santo descubrió la verdadera profesión de su padre y comenzó a acompañarlo a diversas funciones, unas en arenas que ahora ya no existen, pero que siempre se llenaban para ver al ídolo de las multitudes.

Muchas ocasiones de las que asistió a verlo lo hacía con temor de que su padre fuera lastimado, "me daba más miedo verlo en vivo, cuando le pegaban sí me espantaba, cuando él viajaba solo desearle que le fuera bien, pero verlo en vivo era un sufrimiento".

Por esa situación la esposa de El Santo ni sus hijas acudían a verlo, pues al ver lo que sufría el enmascarado no se comportaban de la mejor manera.

"Fueron a la despedida, como era la última lucha fueron todas mis hermanas, no sabían comportarse en una arena, lo tomaban personal. Cuando acabó la función mi hermana se hizo de palabras con el Signo, ella le decía: 'usted está loco', no estaban acostumbradas".

En otras ocasiones era el público el que se metía con su padre y le gritaban "viejito, ya estás grande, retírate", y con nostalgia y con una sonrisa recuerda que no faltaba quien defendiera a El Santo y "en la México a veces había golpes, pero era divertido".

Así como muchas veces acompañó al luchador, en otras lo hizo con el padre, el hombre de familia que gustaba de la construcción y remodelar casas, algo que por momentos era aburrido para un niño o adolescente como el Hijo del Santo, aunque al final tenía su recompensa.

"Le gustaba mucho la construcción, le gustaba remodelar casas, me gustaba ir con él, pero a veces era aburrido, me decía: 'vamos a comprar material', me llevaba a Iztapalapa, donde vendían material, balcones, puertas de demolición, se pasaba toda la mañana ahí viendo, no era muy divertido".

Pero sólo por el hecho de estar con él le gustaba, "me gustaba ser su compañero, de regreso a casa no había tanto tránsito, me enseñaba a manejar, me dejaba el auto rumbo a la casa, finalmente era estar con él todo el día y aprendiendo cosas, estar con él disfrutando".

Si hay algo que de su padre que no le gustó fue cuando en un programa de televisión se levantó la máscara y prácticamente dejó descubierto su rostro, situación que el Hijo del Santo le reclamó.

"Levantarse la máscara no me gustó que lo hiciera, nunca se imaginó que congelaran la imagen, a él también le molestó, yo le reclamé, me dijo 'no me digas, ya pasó', pero sí le reproché, pues yo ya estaba luchando, fue algo que creo sí se arrepintió de haberlo hecho".

Añadió: "Ya lo había hecho antes, no calculó y a mí no me gustaría hacerlo, a mí me dolió como hijo que lo hiciera, también me pongo en su lugar, quería hacerle justicia un poquito a Rodolfo Guzmán, pero no, me hubiera gustado que no hubiera sucedido".

Fuera del ring El Santo era quien "echaba a perder la fiesta", dice el Hijo del Santo, pues cuando estaban en alguna reunión familiar tenía que irse a trabajar, "se sentía la ausencia cuando él se iba".

Con Santo Jr ya en escena desde el 2016, el Hijo del Santo está tranquilo, pues la leyenda continuará al menos con una tercera generación, "me gusta la disciplina que tiene con la máscara, se cuida, siente esa responsabilidad de cuidar su imagen, entrena fuerte, sé que le va a costar, pero está en buenas manos".

Protagonizó El Santo enfrentando a toda serie de enemigos temibles, como mujeres vampiro.

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